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Cómo lavar un motor

Aprovechando que mi amigo Javi se compró este Volvo 460 GLE de 500€, hice un vídeo del proceso que sigo habitualmente para lavar un motor.

Existen más formas de hacerlo. Próximamente lavaré el motor del Mercedes 190 usando técnicas diferentes: sin agua a presión, utilizando agua destilada y vapor.

Productos que utilicé:

Hay algunas cosas que debes tener en cuenta:

No es lo mismo lavar un motor diésel que uno gasolina, ya que los primeros no tienen componentes eléctricos potencialmente delicados expuestos al agua -como el delco o las bujías-. Son elementos que conviene asegurarse de que no les va a tocar el agua, al igual que las centralitas en vehículos que las equipen.

¿Cómo se hace?

Sencillo. Cubriendo el delco y las centralitas, y demás partes que consideres delicadas. Puedes usar bolsas de plástico aseguradas con cinta aislante. Una vez tienes el trabajo “gordo” de limpieza hecho, sacas las bolsas y procedes a limpiar esas zonas con bayeta húmeda y queda un buen resultado.

Pero… ¿de verdad se puede lavar el motor?

Dicho esto, no le temas al hecho de lavar tu motor. Que no te frene el miedo infundado que corre por los foros y barras de bar, pues un motor limpio no sólo es mucho más agradable de ver, sino que resulta tremendamente útil a la hora de localizar posibles problemas como fugas, y facilita mucho la tarea de trabajar en él.

Te dejo aquí otro vídeo en el que le lavo el motor a nuestro tractor Kubota M1-75 DT:

Como puedes ver, el procedimiento en este motor diésel agrícola es más “bruto” pero no supone ningún problema. Al Nissan Primera 2.0 TD se lo lavo de la misma forma y ahí sigue.

El procedimiento sencillo que utilicé en los vídeos:

  • Humedecer el motor con agua pulverizada, con el fin de no ser demasiado intrusivo.
  • Pulverizar el limpiador APC (en mi caso, el Xenum BIO-Cleaner). Dejarlo actuar unos minutos.
  • Frotar suavemente con algún utensilio que no arañe el metal y plásticos, como por ejemplo cepillos de dientes viejos que tengas por casa.
  • Aclarar para ir viendo dónde hay que pararse más, hasta que quede al gusto.
  • Secar con una microfibra, y aplicar un acondicionador de plásticos si te gusta ese acabado.

Si te atreves, cambia el agua pulverizada por agua a presión y conseguirás resultados más rápidos. Siempre con cuidado.

También lo puedes hacer con vaporeta. En este caso, probablemente te bastará con utilizar agua destilada en la vaporeta. Complementariamente puedes tener un desengrasante a mano para aplicar previamente en zonas complicadas, y una bayeta para secar luego. Es un procedimiento muy efectivo.